En homenaje a Borges y su concepción de las bibliotecas como paraísos, en recuerdo de Verlaine y todos los poetas malditos, edito este blog para que mis alumnos puedan recoger todas sus lecturas y sus creaciones. Porque aún tienen toda una vida por hacer, pero yo ya estoy a mitad de camino.

Límites

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.

Jorge Luis Borges.

jueves, 17 de junio de 2010

Pequeña anécdota



A la edad de 3 años, mi abuelo José María me pidió que si por favor le podía traer su mariconera que estaba en su habitación.
Yo corriendo, con lágrimas en los ojos, fui a donde estaba mi madre.
Ella me preguntó que qué me pasaba, y yo rompí a llorar diciendo: "Mamá el abuelo me ha dicho maricona".

La carta está sobre la mesa...

Esas fueron sus últimas palabras. Está claro que se dejó algo en el tintero. No dijo todo lo que tenía que decir. Ella lo miró, pero ya era tarde. Sus ojos se habían cerrado para siempre. Millones de imágenes pasaban por su cabeza en ese mismo instante. Nadie podía comprender su dolor, la única persona que la había querido durante toda su vida, su único amor acababa de morir en sus propios brazos. Y todo aquello, sin un adiós, sin esas últimas palabras bonitas, nada. Pero aún había esperanza, sin pensarlo miró a su alrededor, el mobiliario no era abundante y la habitación blanca, era inmensa. Las lágrimas que brotaban por sus ojos le impedían ver con claridad. Finalmente, a lo lejos pudo distinguir una pequeña mesita azul. Corrió y corrió todo lo que pudo, pero la habitación parecía cada vez más grande y más grande, y tenía la sensación de no avanzar. El pánico se apoderó de ella. Sintió una corazonada. Miró hacia atrás. El cadáver de su marido había desaparecido dejando un rastro rojizo de sangre. Siguió con la mirada el rastro. Se dio la vuelta otra vez en dirección a la mesita. Esta vez consiguió llegar, lentamente. Leyó su nombre en un sobre blanco. Lo cogió. Lo abrió. Sintió el un cálido aliento susurrándole en la oreja. Podía oír la respiración de otra persona. Una mano se abalanzó sobre ella. La carta, llena de sangre, cayó al suelo.

Anécdota


Un día fuimos de viaje con el instituto a Terra Mítica. Me lo pasé muy bien, me encantó ir allí. Recorrí toda Terra Mítica, bueno lo que me dió tiempo a ver. Cuando llegó la hora de la comida, no encontrabamos los restaurantes que ponían en la entrada que nos daban la comida gratis. Pero después de buscar y buscar, por fin, encontremos uno. Despúes nos montemos en una atracción tranquila para bajar la comida. Al cabo del tiempo llego ya la hora de irnos. Y fui a la tienda de allí para comprarle algo a mis padres y mi hermano, y cuando me dí la vuelta... estaba sola, los de mi grupo se habían ido ya. Yo no sabía lo que hacer. ¡Me sentía muy mal porque me había perdido en Terra Mítica!. El móvil no me lo llevé por si se me perdía o algo. Por eso cuando llamaron a mi móvil yo no lo cogía. Lo cogío mi madre y dijo que que pasaba que la llamaron a mi móvil. Mis amigos no sabían como decirselo porque se iba a asustar mucho. Pero al final se lo dijeron. Los profesores estaban buscandome y yo como estaba tan asustada me salí hacia afuera y ya no me dejaban entrar. Baje varias veces a donde estaban los autobuses, varias no, cinco por lo menos y aun así no les veia a ellos, con decir que de lo asusatada que estaba no veia ni nuestro propio autobús. Me encontre con dos compañeras mias y ya me tranquilicé un poco. Luego resultó que estaban en la salida pero dentro, antes de salir de Terrá Mítica. Y ya llamé a mi madre y también la tranquilicé. Ahora me rio de lo que me paso, pero en ese momento... no tenía tantas ganas de reirme, estaba que me tiraba de los pelos.

La carta esta sobre la sema.


La carta está sobre la mesa. Yo estaba emocionada por aquella carta, ya que nunca recibo cartas. No sabía ni de quién podía ser, me extrañaba que alguien me escribiera a mí. Estaba hasta nerviosa por saber el contenido de aquella carta. Suponía que sería una carta del médico o cualquier otra carta que casi siempre mis padres se interesan por leerla que yo. Pero en el fondo sabía que no era una carta de esas. Me acerqué a la mesa y después de estar andando de un lado a otro me decidí a abrirla. Cuando estaba apunto de abrirla reconocí aquel tipo de sobre, aquellos pequeños detalles que me llegaron a reconocer de quien era. Aquella carta era de Eva, una chica que conocí de Madrid cuando vino a Totana, la cual nos hicimos tan amigas que siempre estabamos juntas. Incluso yo llegué a ir a Madrid a visitarla con mis padres. No sabía porque me mandaría la carta después de siete años sin saber nada de ella. Rápidamente abrí la carta, y me dijo que vendria muy pronto a verme, y me enviaba una bonita postal de dos niños pequeños cogidos de la mano, lo cual me motivo muchisimo y me encanto aquella carta. Fue una de las mejores noticias que me pudieron dar en ese momento.

yo soy como la bestia.


yo me identifico como la bestia, de la bella y la bestia ya que es un personaje por el cual la gente toma una mala impresión ya que la robustidad y la fuerza no tiene que ver en absoluto con la personalidad interior de cada uno.

Por eso elijo este personaje ya que se me hace similar en muchos aspecto tales como la impresión exterior, la falta de emocionalidad, y su sensibilidad.

Francisco José Sánchez Rojo

Anécdota


Una tarde estábamos Miriam y yo en su casa, y como hacia un calor insoportable decidimos subirnos a mi campo a bañarnos en la piscina, y como no teniamos con quien subirnos llamamos a unos amigos y nos subimos con ellos. Cuando llegamos a mi campo, ellos se bajaron otra vez al pueblo. Miriam y yo nos quedamos en la puerta y tras tocar el timbre varias veces y no abrirnos nadie, decidimos ir al campo de un amigo nuestro. Caminamos y caminamos y cada vez estaba oscureciendo más. Llegamos al final de un camino en lo alto de la montaña donde ya no había más huertos, así que decidimos bajar por la montaña, ya que yo sabía que el huerto estaba perdido por la montaña, pero no me acordaba del camino que era. Empezamos a bajar por la montaña, Miriam se cayó tontamente, yo como iba con pantalon corto me arañe todas las piernas. Tras bajar media montaña entera y seguir por otro camino, sonó mi teléfono y era nuestro amigo que decía que donde estabamos que estabamos tardando demasiado. Tras explicarle mas o menos por donde estabamos, nos dijó que no era ese camino. Finalmente vino a buscarnos casi cuando ya estaba anocheciendo. Al final la tarde no terminó tan mal, pero nosotas acabamos cansadas y sin nuestro baño.

El retrato de Doria Gray

Este libro la verdad es que me gusto mucho, sobre todo cuando Dorian se vuelve loco al ser joven siempre... eso seria muy extraño si pasara en realidad, y creo que yo tambien me volveria loco viendo morir a todos mis seres queridos. El libro estaba muy bien estructurado y el argumento era muy bueno.
Yo le doi un 9.

Alicia en el país de las maravillas.


Este libro, el cuál leí hace muchos años y claro en versión más infantil, me ha parecido en algunos momentos demasiado espeso, e incluso en algunos momentos leía sin prestar atención. El libro es una obra maestra, ya que el autor es capaz de inventarse un mundo tan mágico e irreal, pero que Alicia a través de un sueño termina creyendo. Y como curiosidad, no tiene nada que ver con la Alicia de Disney, y que más que para niños, considero que es para jóvenes. Creo que el libro se detenía a veces demasiado en las explicaciones, aunque está muy bien escrito.
RESUMEN
Alicia se encuentra en la orilla del río junto a su hermana cuando de repente ve a un conejo con un reloj que para de moverse, Alicia decide perseguirlo y en el trayecto cae a un agujero lleno de hojas que la conduce como a un túnel que parece interminable, que la conduce hacia una sala donde hay una mesa con una llave. Esa llave abre una de las puertas que da a un jardín, el problema es que la puerta es grande y ella demasiado pequeña. Al mirar hacia atrás vio una puerta pequeña y con aquella llave la abrió, ahora el problema era que Alicia era demasiado grande, pero vio que allí había un bonito jardín. Alicia quería hacerse pequeña y cuando fue a la mesa encontró un frasco que antes no estaba, se lo tomó. Poco a poco se fue haciendo más pequeña, después fue hacia la otra puerta, pero se dio cuenta de que no tenía la llave; entonces Alicia se puso muy mal, más tarde se dio cuenta de que había un pastel en el suelo, el cuál la hizo volverse grande y volvió a ver al conejo que siempre iba con prisa repitiendo que llegaba tarde y cuando el conejo vio a Alicia se asustó. Otra vez Alicia empezó a llorar y se hizo de nuevo pequeña y por culpa de su llanto casi se ahoga.

Alicia conoció a muchos animales y éstos le hacían muchisismas propuestas para poder ayudarla a secarse, al final acabaron haciendo una carrera en la que ninguno ganó. Alicia vuelve al jardín del principio y vuelve a ver a la reina de Corazones (obsesionada con cortarle la cabeza), que la acusa de haber robado unos pasteles y es juzgada y cuyos guardias de seguridad tienen forma de baraja de cartas.

Al final, Alicia despierta en la ribera del río junto a su hermana. Esta continuó sentada pensando en Alicia y su maravilloso mundo, el cuál ella misma recreó exactamente igual en su mente. Pensó en cómo sería Alicia en un futuro y en cómo conservaría el corazón sencillo y amante de su niñez.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada.


Este libro quizás no haya sido el que más me ha gustado de todos los que hemos leído a lo largo del curso, pero ahora que ha pasado el tiempo si me siento bastante identificada con alguno de ellos, quizás porque las cosas han cambiado. El que más me gusto y sigue siendo mi preferido es el poema 20, porque es el que más me ha transmitido, comprendo, y más me gusta leer. Como nota le doy un 7.5

La carta estaba sobre la mesa...

La carta esta sobre la mesa,es lo que me dijo mamá esta mañana.
Supongo que debería leerla pero hay algo en mi que me lo impide...
Hace varios meses que el se fue a la guerra, desde entonces no he tenido noticias suyas. Muchas veces me vienen a la mente sus recuerdos, nuestros recuerdos. Antes de que el se fuera todo era distinto, yo era feliz a su lado y el a mi lado también,hasta que le dieron la inesperada noticia de que tenía que ir a luchar a la guerra. Se que algun día esto podría ocurrir, pero no me imaginaba que fuera a ocurrir tan pronto. Ni siquiera tuve tiempo de despedirme de él, él lo prefirio así.
Debería abrir esa maldita carta, lo sé, pero no puedo pensar que el contenido de ella sea su terrible fallecimiento. Es algo que nunca podría llegar a soportar.
Pasaron varios días e incluso meses y jamás pude abrir esa carta, hasta que un día llamaron al timbre de casa, pense que podía ser mama así que me levante y fui a abrir. Tras abrir la puerta me encontre un hombre con el uniforme del ejercito. Era él, por fin había regresado.